“Toda la virtud de la penitencia reside en que nos restituye a la gracia de Dios y nos une con él con profunda amistad.” (CIC 1468)
Efectos
Los efectos espirituales del sacramento de la Penitencia son:
- la reconciliación con Dios por la que el penitente recupera la gracia.
- la reconciliación con la Iglesia.
- la remisión de la pena eterna contraída por los pecados mortales.
-la remisión, al menos en parte, de las penas temporales, consecuencia del pecado.
- la paz y la serenidad de la conciencia, y el consuelo espiritual.
- el acrecentamiento de las fuerzas espirituales para el combate cristiano. (cfr. CIC 1496)
Ir al inicio de la página
Estar en gracia
Quizá hemos cosificado este concepto, como si se tratase de una cosa sobrenatural que llevamos en el alma. Debemos subrayar el carácter intensamente relacional de la gracia: es la conexión vital con Dios.
“La gracia es una participación en la vida de Dios. Nos introduce en la intimidad de la vida trinitaria: por el Bautismo el cristiano participa de la gracia de Cristo, Cabeza de su Cuerpo. Como "hijo adoptivo" puede ahora llamar "Padre" a Dios, en unión con el Hijo único. Recibe la vida del Espíritu que le infunde la caridad y que forma la Iglesia.” (CIC 1997)
“Nuestra justificación es obra de la gracia de Dios. La gracia es el favor, el auxilio gratuito que Dios nos da para responder a su llamada, ser hijos de Dios (cf Jn 1,12-18), hijos adoptivos (cf Rm 8, 14-17), partícipes de la naturaleza divina (cf 2 P 1,3-4), de la vida eterna (cf Jn 17,3).” (CIC 1996).
A esta realidad única de la gracia, la teología la ha llamado de distintos modos.
Gracia santificante
“La gracia de Cristo es el don gratuito que Dios nos hace de su vida infundida por el Espíritu Santo en nuestra alma para curarla del pecado y santificarla: es la gracia santificante o deificante, recibida en el Bautismo. Es en nosotros la fuente de la obra de santificación (cf Jn 4,14; 7,38-39)” (CIC 1999)
“Por tanto, el que está en Cristo es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo. Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo (2 Co 5,17-18).” (CIC 1999)
“La gracia santificante es un don habitual, una disposición estable y sobrenatural que perfecciona al alma para hacerla capaz de vivir con Dios, de obrar por su amor.” (CIC 2000).
Gracia habitual y actual
“Se debe distinguir entre la gracia habitual, disposición permanente para vivir y obrar según la llamada divina, y las gracias actuales, que designan las intervenciones divinas sea en el origen de la conversión o en el curso de la obra de la santificación.” (CIC 2000)
Gracias sacramentales
Las gracias sacramentales son “dones propios de los distintos sacramentos”, que “el Espíritu Santo nos concede para asociarnos a su obra, para hacernos capaces de colaborar a la salvación de los otros y al crecimiento del Cuerpo de Cristo, la Iglesia.” (CIC 2003).
Carismas
“Son además las gracias especiales, llamadas también "carismas", según el término griego empleado por S. Pablo, y que significa favor, don gratuito, beneficio (cf LG 12). Cualquiera que sea su carácter, a veces extraordinario, como el don de milagros o de lenguas, los carismas están ordenados a la gracia santificante y tienen por fin el bien común de la Iglesia. Están al servicio de la caridad, que edifica la Iglesia (cf 1 Co 12).” (CIC 2003).
Gracias de estado
“Entre las gracias especiales conviene mencionar las gracias de estado, que acompañan el ejercicio de las responsabilidades de la vida cristiana y de los ministerios en el seno de la Iglesia :
Teniendo dones diferentes, según la gracia que nos ha sido dada, si es el don de profecía, ejerzámoslo en la medida de nuestra fe; si es el ministerio, en el ministerio; la enseñanza, enseñando; la exhortación, exhortando. El que da, con sencillez; el que preside, con solicitud; el que ejerce la misericordia, con jovialidad (Rm 12,6-8).” (CIC 2004)
Ir al inicio de la página
HACER UN RECORRIDO COMPLETO POR EL BAÚL DE LAS PALABRAS