Imposición de la mano
Las palabras de la absolución están acompañadas por un gesto muy expresivo de lo que ocurre en ese momento. Se trata de la imposición de las manos sobre el penitente. Representa un gesto clásico de la antigua liturgia penitencial. Es un signo de bendición, de donación del Espíritu.
Cuando el sacerdote pone bajo la sombra de sus manos una realidad, expresa que el Espíritu Santo lo cubre con su sombra, y su poder actúa en él. Subraya, igual que en otros sacramentos como la eucaristía o la confirmación, la toma de posesión por parte de Dios, que envuelve al penitente con la energía de su Espíritu Santo y lo renueva. Esta acción manifiesta la nueva situación en la que se encuentra quien recibe el perdón de sus pecados; expresa que el Espíritu Santo vuelve a habitar en él, devolviéndole de nuevo su ser de hijo de Dios.
“El gesto de extensión de las manos sobre la cabeza del penitente tiene a su favor toda la práctica bíblica, continuada por la tradición de la Iglesia. (…) Es aconsejable que el ministro se levante para dar la absolución, si puede hacerlo con facilidad. El penitente se arrodilla delante de él, o por lo menos inclina la cabeza.” (Praenotanda de la edición típica del ritual romano n.63) Ir al inicio de la página
Arrodillarse
Es el modo de expresar corporalmente la situación del pecador que se pone delante de Dios arrepentido y deseoso de su misericordia.
Para los hebreos, las rodillas eran el símbolo de la fuerza. Al doblarlas ante Dios, los judíos hablaban con su cuerpo, expresaban que doblaban sus propias fuerzas ante Dios, reconocían la propia debilidad y el poder de Dios. El hombre que se arrodilla se somete ante el Señor, porque sabe que lo que ha roto con su pecado, sólo Dios puede restituirlo con el poder de su amor.
Por eso, mientras recibe la absolución, la postura más adecuada del penitente es permanecer ‘arrodillado'. Ir al inicio de la página
Estola
Es una prenda del vestido litúrgico de los ministros sagrados. Se trata de una franja, de diversos colores (de color morado en la celebración del sacramento de la confesión), que el sacerdote se pone colgada por ambos lados del cuello. El nombre estola viene del griego ‘stolizo' , que significa ‘adornar'. Aunque su uso no es obligatorio, la Iglesia aconseja su uso, sobre todo cuando la confesión se celebra en una iglesia. Ir al inicio de la página
Confesionario
Es cualquier lugar privado destinado al encuentro entre penitente y confesor, en el que se desarrolla la celebración del sacramento de la penitencia de forma individual. Se caracteriza por contar con una rejilla o similar que ofrece la posibilidad del anonimato al penitente.
No es obligatorio confesarse en un confesionario, aunque el penitente sí tiene derecho a poder usarlo: al confesar sus pecados a Dios no tiene por qué darse a conocer al confesor.
“Cada confesionario es un lugar privilegiado y bendito desde el cual, canceladas las divisiones, nace nuevo e incontaminado un hombre reconciliado, un mundo reconciliado.” (Juan Pablo II, Reconciliación y penitencia n. 31, V )
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