- Arrepentimiento sincero de las faltas cometidas.
1. ¡Señor mío Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío: por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.
2. Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra u omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María siempre Virgen, a los Ángeles a los Santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, Nuestro Señor. Amén.